Centro del Hombre
Asociación sin fines de lucro
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a


1a Conferencia Mundial
para la Paz y la Prosperidad
de las Naciones

Arezzo (Italia), Agosto 1999


bajo el auspicio de la
Presidencia del Consejo de Ministros
Ministerio de Relaiones Exteriores

(Italia)


En la sede de Arezzo del Centro del Hombre se llevó a cabo la "Conferencia Ecuménica Mundial para la Paz y la Prosperidad de las Naciones" a la cual participaron delegados provenientes de todo el mundo, pertenecientes a distintias tradiciones religiosas y culturales.
Al final de la Conferencia se redactó un Informe Conclusivo que fue presentado a los Jefes de los Gobiernos de las mayores Naciones del mundo.

Estudiosos de 4 continentes, se reunieron en el histórico monasterio de Sargiano – Arezzo, Italia, para participar a la “Conferencia Ecumenica Mundial para la paz y la prosperidad de las Naciones”, promovida por la Asociación Internacional “Centro del Hombre”, bajo la Presidencia de Pier franco Marcenaro.
Durante la Conferencia se analizaron los problemas relativos a los numerosos conflictos, a la emarginación, a la pobreza y a la degradación ambiental, que actualmente afligen nuestro planeta, con el objeto de encontrar un camino hacia la paz y la prosperidad de todos los seres humanos, por medio de la regeneración de los más altos valores éticos y espirituales en el tercer milenio.
Durante el encuentro, se deliberó la fundación del “Centro Ecumenico Mundial” para la paz y la prosperidad de las naciones, que ejecutará las actividades que se delinearon durante la Conferencia.

Al final del evento, se redactó el presente documento, firmado por 20 participantes provenientes de naciones extranjeras y por 30 de nacionalidad italiana.

(Algunos momentos de la conferencia)

Informe Final

 

I. El mejoramiento moral y espiritual del hombre es una inversión con alto rédito

1. Los imperios, las naciones, las regiones, las ciudades – incluyendo las más ricas de bienes y de cultura – decayeron siempre debido al deterioro de las costumbres y de los valores éticos y espirituales.

2. Por el contrario, la presencia de una elevada vida moral y espiritual creó siempre prosperidad y bienestar, elevando el tenor de vida y el grado de felicidad de las naciones.

3. Esto se debe a que una persona dotada de auténticos valores morales y espirituales respeta los bienes públicos y los de los demás individuos, cumple con su deber, es propenso a la paz y reluctante a los conflictos, tiene inclinación al servicio hacia los necesitados, es receptiva a las diferentes culturas y enrriquece de este modo su propia cultura. Una persona así, viviendo en paz es menos sujeta a desgaste fisico-mental y por consiguiente a las enfermedades.

4. Todo esto crea prosperidad para el individuo, para la comunidad, para el estado. Disminuyen los crímines, los gastos de prevención y detención, los costes por causas judiciales y por armamentos. También se reducen notablemente los gastos de salud y los costes por el ausentismo en las empresas y en los cargos públicos. Además, el individuo realiza bienes elevados, como el amor por toda la creación, la paz interior, el conocimiento de la espiritualidad en el hombre, che son el fundamento de las enseñanzas de los más grandes Guías espirituales de la humanidad.

5. Cada inversión que favorezca la regeneración de los valores morales y espirituales es por lo tanto una inversión de seguro y elevado rédito para los estados, para las comunidades, para cada individuo y por lo tanto, doquiera, es vivamente recomendada por el “Centro Ecuménico Mundial”.

II. El diálogo entre culturas distintas crea prosperidad y paz.

1. Todas las grandes religiones y filosofías enunciaron un mensaje ético común, que se puede resumir en la hermandad y la igualdad de todos los seres humanos, indipendientemente de raza, credo y extracción social.

2. Vivimos en una época caracterizada por grandes desplazamientos de masas, de una a otras zonas del planeta.

3. De este modo las diferentes culturas, religiones, etnías, interactúan en un mismo territorio.

4. Solamente el recíproco conocimiento y un diálogo sincero pueden lograr que en todos los lugares del mundo quienes abandonan sus propios países urgidos por las necesidades, se integren positivamente, in una constructiva colaboración, con los residentes del país que los acoge.

5. Todo esto se convierte en fuente de prosperidad y de paz. Por lo tanto el “Centro Ecuménico Mundial” recomienda vivamente la difusión y la actuación de estos principios en todo el mundo.

III. La valorización de los emarginados es un recurso precioso

1. En los países industrializados los elementos jóvenes de las familias tienden a aislar cada vez más a los ancianos y los minusválidos aún no gozan de una adecuada consideración como miembros integrales de la sociedad. Lo mismo sucede con otras categorías de personas que están consideradas con desconfianza o prejuicios, encontrándose por lo tanto aislados del contexto social.

2. Una situación particular es la de los jóvenes desocupados, en constante aumento, quienes no disponiendo de un trabajo útil para la sociedad y condicionados por un futuro incierto, peligran de ser implicados en hábitos u ocupaciones deshonestas.

3. Los ancianos deben ser valorizados mayormente en las respectivas familias con su amplia experiencia de vida, los minusválidos deben inserirse con su potencial humano en ocupaciones adecuadas, los jóvenes que esperan un trabajo deben ser empleados en actividades socialmente útiles: de esta manera todos se convertirán en recursos preciosos para las sociedades que desean ser sociedades avanzadas.

4. Existen personas, en todo el mundo, que por falta de recursos y de trabajo se encuentran en condiciones de pobreza al límite de la sobrevivencia. Las naciones y las categorías más ricas deben fomentar acciones tendientes a que estas personas encuentren la posibilidad de auto-sostenerse y gradualmente se conviertan en una parte integral de la comunidad activa.

5. Todo esto es vivamente recomendado y propiciado doquiera por el “Centro Ecumenico Mundial”.

IV. Respeto y valorización de la naturaleza: riqueza inagotable

1. Los recursos naturales de nuestro planeta son el sustento mismo de la vida.

2. Por lo tanto cualquier inversión efectuada en el sector de la manutención y de la correcta valorización de los recursos naturales dá frutos copiosos.

3. También son ampliamente recompensadas las inversiones dedicadas a la educación de los hombres en este campo.

4. Las cultivaciones biológicas, las energías alternativas no contaminadas y la bioarquitectura también deberían sser impulsadas con todos los medios porque crean y conservan riquezas incalculables como el ambiente, la salud del hombre y las especies vivientes.

5. El “Centro Ecumenico Mondiale” recomienda la destinación de mayores inversiones en este vital sector, en todos los países del mundo.

V. Destinación de fondos a proyectos e instituciones meritorias

1. El “Centro Ecumenico Mundial” para la paz y la prosperidad de las naciones destinará fondos a las iniciativas tendientes a sostener y a incentivar la actuación de lo expuesto en los puntos precedentes.

2. Dichos fondos se destinarán a organizaciones sin fines de lucro o a proyectos mirados.


VI. Consideraciones finales

1. Los subscriptores entregarán una copia de este documento a los Jefes de Gobierno y a los Ministerios competentes de las respectivas naciones.


2. Además, este documento será enviado a todas las instituciones y organizaciones interesadas y difundido entre la gente de buena voluntad.