Centro del Hombre
Asociación sin fines de lucro
a
a

2a Conferencia Mundial
para la Paz y
la Prosperidad
de las Naciones

29 - 30 de Junio de 2002

bajo el auspicio
de la
Comisión Europea
en Italia


El 29 y 30 de Junio de 2002 se llevó a cabo la II Conferencia Mundial para la Paz y la Prosperidad de las Naciones organizada por el Centro del Hombre y por el Centro Ecumenico Mundial bajo el patrocinio de la Comisión Europea.
Durante estos dos días se trataron los temas de la Conferencia con la participación de personalidades del mundo religioso, político, cultural y científico. Siguieron seminarios dedicados al respeto y a la valoración del medio ambiente, al problema de la marginación de los individuos y de las naciones, al dialogo entre las varias culturas y religiones y al renacimiento de los valores morales y espirituales en el mundo.

 

Premio "Arte, Ciencia y Paz"

Durante la II Conferencia Mundial se asignó el premio “Arte, Ciencia y Paz” a la escritora italiana Fernanda Pivano que se ha siempre distinguido por su mensaje de paz.

 

Informe Final

Durante la Conferencia estudiosos de los cinco continentes trataron temas relacionados con la búsqueda de la paz a través del diálogo entre las diferentes culturas y religiones del mundo; la discriminación y la pobreza de los individuos, de los grupos sociales y de enteras naciones; del deterioro progresivo del ambiente; y de la necesidad del resurgimiento de elevados valores humanos, morales y espirituales. En este Informe Final, suscrito por 100 delegados, 50 italianos y 50 provenientes de otros países, los caminos posibles para enfrentar los graves problemas que están caracterizando el inicio de este siglo vienen puntualizados.


I. Diálogo entre culturas y religiones del mundo: una necesidad primaria para favorecer la paz

1. Las grandes migraciones desde el Sur y el Este del planeta han hecho surgir la necesidad de una convivencia constructiva entre los individuos de distintas culturas, razas y religiones.

2. El deseo de todos los individuos pertenecientes a todas las clases sociales, a todas las razas y a todos los países a gozar siempre de un mayor progreso y prosperidad, crea la necesidad de unir propósitos entre las diferentes culturas y religiones, que son la expresiòn de las distintas naciones del mundo. Sólo uniendo sus esfuerzos para realizar el bien común, cada una de las culturas y religiones podrán vencer el fundamentalismo, la violencia y la guerra, que desafortunadamente imperan en muchas áreas del mundo.

3. El encuentro, el diálogo y el conocimiento recíprocos entre las varias culturas, tradiciones, filosofías y religiones del planeta son hoy más que nunca indispensables para crear armonía, benevolencia y enriquecimiento mutuos y para encontrar soluciones comunes a los grandes problemas mundiales. El diálogo es siempre la manera más eficaz para servir a la causa de la paz, que a su vez es fuente de bienestar para el individuo y para las naciones.



El Presidente de la Conferencia
Pier Franco Marcenaro


II. Las expectativas para combatir en modo eficaz la pobreza y la discriminación en el mundo

1. En nuestro planeta cada día mueren de hambre 50.000 niños, dos tercios de la población mundial sobreviven en condiciones extremas y grandes cantidades de personas se agolpan en las fronteras de los países más afortunados en busca de dignidad y trabajo.

2. Todos los que sufren el trauma de ser desarraigados de sus orígenes pueden alcanzar bienestar y convertirse en fuente de riqueza para el país que los recibe, siempre y cuando se les acoja con humanidad fraternal y logren sentirse parte activa de la nueva realidad que los rodea. Para producir este efecto benéfico, es necesario considerarlos según el precepto bíblico “Amad al forastero, porque también vosotros fuísteis forasteros en el país de Egipto” (Deuterenomio 10, 19).

3. La acogida a los trabajadores inmigrantes y las ayudas humanitarias constituyen un deber de las naciones más ricas, pero la auténtica solución al problema del hambre y de la discriminación en el mundo consiste en promover en los países más pobres las condiciones para el desarrollo cultural y eco-nómico a través de inversiones productivas y de ayudas específicas que puedan generar perspectivas de progreso, trabajo y prosperidad. El estado que alcanza la prosperidad se convierte en un recurso potencial de bienestar para todo el planeta.

 

Algunos conferenciantes

III. Protección de la naturaleza y del ambiente y conservación de sus recursos: una exigencia inaplazable

1. Los recursos que la naturaleza ha donado a la tierra son el sustento de la vida. Por este motivo la contaminación, el degrado progresivo del ambiente y la explotación indiscriminada de los recursos que observamos actualmente, amenazan a mediano plazo la sobrevivencia de nuestro planeta.

2. El uso exagerado de energías contaminantes y no renovables, la enorme cantidad de residuos producidos por las ciudades y por las industrias, las emisiones de gases tóxicos, el uso indiscriminado de pesticidas, la desforestación, la reducción de los recursos hídricos, la contaminación eléctrica y electromagnética, constituyen un desafìo determinante para la humanidad y de su éxito depende en gran parte la calidad de vida futura.

3. Si predominase el interés por el bién común y la defensa del planeta en vez del ansia de lucro, los conocimientos a disposición del hombre moderno permitirían reducir ostensiblemente la degradación ambiental y detener la disminución de los recursos naturales. Para cambiar rápidamente esta tendencia, es urgente dar prioridad a la energía alternativa renovable y no contaminante, a la agricultura biológica, a la bioarqui-tectura, al reciclaje de los residuos, al equilibrio forestal, a las defensas contra los campos eléctricos y electromagnéticos, a la depuración de las emisiones en las ciudades y en las industrias, es decir, a todos los sectores que pueden ser fuente de ocupaciòn y riqueza, que respetan la salud de los hombres, el equilibrio de su habitat y protegen los recursos naturales.

Algunos conferenciantes

IV. La necesidad de un resurgimiento de elevados valores humanos, morales y espirituales para enfrentar los grandes problemas de nuestra época

1. La presencia de altos valores humanos, morales y espirituales ha sido siempre, a través de los tiempos, fuente de bienestar y prosperidad para todos y cada uno de los individuos y para los estados.

2. Las personas que poseen valores similares, se inclinan a la paz y rechazan los conflictos, se muestran leales a su deber y buscan el bien común, desean servir y dialogar, son menos proprensas al estrés y a las enfermedades. Todo esto crea bienestar y riqueza, pues disminuyen los crímenes, los gastos destinados a prevenirlos, los procesos en los tribunales, la reclusión y el armamento, los costos del ausentismo y de la sanidad, mientras el servicio voluntario y el enriquecimiento cultural generan bienestar y elevan la calidad de vida.

3. Por todos estos motivos todo uso de los recursos que favorezca el resurgimiento y la elevación de los valores humanos, morales y espirituales tiene que ser considerado como un inversión segura y de gran beneficio para los hombres y para los estados y es una semilla fecundada que hace crecer y fructificar el árbol de la paz, permitiendo encontrar una solución a los otros grandes problemas de nuestro tiempo.

V. Conclusión

1. Este documento serà entregado a los Jefes de Gobierno de todos los Países del mundo.

2. También será enviado a los Ministerios, a las Autoridades locales, así como a las Organizaciones competentes en la materia, y difundido entre las personas de buena voluntad.